Saboreando el Mundo

Coliseo y cena kosher | Roma día 3

Dejamos para el lunes la visita al Coliseo, ya que mejor evitar los fines de semana dada su popularidad. Y acertamos.

Desde nuestro apartamento fuimos andando un poco menos de media hora, pasando por la parte sur del Circo Máximo y del Palatino. Nada más llegar al Coliseo, en frente de la entrada, se encuentra el Arco de Constantino, no el más grande ni el más espectacular, pero por la proximidad al Coliseo será probablemente el más visitado.

Después de un vistazo rápido al Arco, nos apresuramos a llegar hasta la entrada, porque habíamos madrugado para evitar las colas, aunque parecía que mucha gente (incluidos varios autobuses de turistas japoneses) había tenido la misma idea.

Hay tres colas; una para grupos, otra para la gente que ya ha comprado el tiquet online y una más para los que, como nosotros, se arriesgan a comprar la entrada el mismo día de la visita. La entrada es combinada para entrar en el Coliseo, el Foro y el Palatino, y no hay opción de comprarla individual. Visitar los tres espacios es recomendable, por no decir obligatorio. Seguramente cuando acabe el día, el Foro os habrá impactado más que el propio Colisseo…

La entrada es valida para dos días consecutivos, así que si no queréis saturaros, podéis hacerlo más relajadamente.

Una vez en la cola, hay varios guías turísticos que empiezan a agobiarte para hacer un tour y, eso sí, saltarte la cola. La verdad es que por toda Roma te persiguen este tipo de personajes, y llega a ser molesto. Si bien os interesa, ahí están siempre!

Lo bochornoso del caso, fue que un tipo, al rechazarle, nos soltó: “pues bien, vosotros veréis, si queréis hacer más de una hora y media de cola…”. Pues bien, la cola hasta los arcos de seguridad (que es la más lenta y pesada), duró menos de diez minutos y después la cola, simplemente, fue inexistente. Ni siquiera para alquilar la audio-guía… No os dejéis tomar el pelo por este tipo de personajes.

Para pasar el arco de seguridad rápido, id sacando las cosas metálicas, como si un control del aeropuerto se tratara, para ganar tiempo.

Una vez dentro, hay varias taquillas para comprar los tiquets, que cuestan 12€ (combinado) y se puede pagar con tarjeta sin problema. Y de ahí, si os interesa la audio-guía (cosa que recomendamos), la podéis alquilar en una ventanilla cerca de las escaleras de acceso por 5,50€, en varios idiomas, incluido el castellano.

También hay tours guiados que te ofrecen cuando compras el tiquet.

La visita fue muy chula con la audio-guía, que te permite (con mucha imaginación), recrear como se vivían los espectáculos en su momento álgido, y la verdad es que es muy impactante. Las visitas guiadas permiten acceder a puntos del Coliseo que a los que no se puede acceder de forma libre.

Nosotros le dedicamos un poco más de una hora, muy tranquilamente.

Cuando salimos del Coliseo, decidimos ir primero a por algo de “comida rápida”. Y con la suerte de estar en Roma, fuimos a por unos trozos de pizza. Hay muchísimas “panaderías”, que hacen pizza artesanal, como si fuera una “coca”, y se compra a peso. Genial para probar diferentes tipos!!

Con nuestros trozos de pizza y el agua que llevábamos siempre encima, ya que recordemos que los cientos de fuentes que hay por toda Roma son de agua potable, nos sentamos en unas escaleras de un museo, y nos hicimos un picnic la mar de chulo.

Bien, después de comer de forma abundante, nos dirigimos a la entrada del Foro. Un truco, no entréis directamente por la entrada del Coliseo, dad un rodeo hasta el Foro di Nerva, y os ahorrareis una espera considerable. Así lo hicimos nosotros, y no esperamos ni medio minuto.

Una vez dentro, la ruta es vuestra. Nosotros llevábamos la “guía visual” de Roma, y seguimos la que se incluye en ella, para ir leyendo las explicaciones de todo…la visita duró, pero es muy interesante saber lo que estás viendo. El Foro es sin lugar a dudas un lugar excepcional e imprescindible de Roma, que te permite visualizar como vivían los políticos y gente influyente de la ciudad hace dos mil años. Es impresionante.

Pegado al Foro, se encuentra el Palatino, que era la residencia del emperador, y que tiene unas vistas impresionantes sobre el circo Máximo y la parte sur de la ciudad de Roma, así como también del Foro, ya que el Palatino se encuentra en una zona más elevada.

Ésta zona es más difícil de reconstruir con imaginación, porque queda poco más que la base de las paredes, pero lo que sí es posible, es ver las dimensiones desmesuradas de la mansión.

Otra recomendación, muy, muy importante: llevar crema de sol en todo momento, y especialmente para visitar el Foro, ya que las sombras son difíciles de encontrar y el sol pica como si estuvieras en medio del desierto! Nosotros no llevábamos y…mejor no contar como acabamos.

En el Foro y Palatino dedicamos alrededor de cuatro horas, si no voy equivocada, y valió cada segundo. Dentro del recinto se puede comer, como si fuera un parque publico, y hay un par de fuentes para rellenar la cantimplora o beber.

Hay cuatro salidas, una queda cerca del Circo Máximo, la segunda en frente del Colisseo, otra más delante del Foro di Nerva (por donde entramos nosotros) y la última justo detrás del Monumento a Vittorio Emanuele II, nuestro siguiente destino.

En la parte sur de la Piazza Venecia se alza un monstruoso monumento dedicado al rey que unificó Italia en el siglo XIX: Vittorio Emanuele II. Verlo desde fuera ya vale la pena, pero subir a la terraza que se encuentra encima, dónde las cuadrigas, es alucinante. La “subida” en ascensor cuesta 7€, y la espera es larga, pero las vistas son increíbles. El Foro, el Coliseo, el Vaticano…todo a nuestros pies.

Dentro del monumento hay un museo que es gratuito, dedicado a la unificación de Italia, como no podía ser de otra manera.

Detrás del monumento, encontramos la Piazza del Capidoglio, donde se encuentra la entrada del museo Capitolino, dentro del cual, entre otras cosas, se puede ver la famosa Loba Capitolina, amamantando a Rómulo y Rémulo, fundadores de Roma.

Y detrás de la plaza, unas vistas que valen mucho la pena del Foro, que podríamos recomendar a todos aquellos que no quieren entrar al recinto, y echarle un vistazo de manera gratuita.

La tarde se nos echaba encima, y después del duro día de sol, calor e historia, nos adentramos al barrio judío, cruzando por las ruinas del Teatro Marcello. Lo más impactante de las ruinas, es que en algún momento alguien decidió construir edificios pegados a la fachada del teatro. Curioso, al menos.

En la salida del recinto en el que se encuentra el Teatro, también hay una iglesia camuflada, y justo ahí empieza el barrio judío, lleno de restaurantes kosher y joyerías.

La opción más popular de la zona, es el famoso restaurante Nonna Betta, en el que hay que presentarse a primera hora o reservar con antelación. Aunque las opciones en la misma calle son casi infinitas!

La comida kosher-romana más popular son las alcachofas fritas, o igualmente cualquier plato que contenga esta verdura en particular.

Nos sentamos los primeros en el famoso restaurante, y en media hora ya estaba prácticamente lleno.

Nuestra elección empezó por unos gnochi con cordero y unos raviolis de alcachofa y pescado. Todo estaba bueno, aunque por el precio de los platos, los gnochi podían haber ido acompañados de más de un trozo de cordero… por el contrario, los raviloi estaban exquisitos, hay que decirlo.

De segundo (ya que en Italia uno no se puede resistir a pedir más de un plato), rabo de ternera con salsa de tomate y bacalao al estilo judío (con pistachos).

La carne, una vez más, fue escasa, aunque tierna y jugosa. Y el bacalao…no tenía abuela. Cremoso, tierno y delicioso.

Bien pues, lo recomendamos? A medias. En un buen sitio para ir, sin duda, aunque bastante caro. Hay muchos restaurantes en la misma calle que tienen prácticamente los mismos platos, aunque probablemente les falte la fama. No hemos probado ningún otro, así que por ahora, no es una mala opción. Nosotros a la próxima, buscaremos una alternativa, eso sí.

Para digerir la copiosa cena fuimos a por el obligatorio gelatto vespertino. Cruzamos otra vez el “Vittoriano”, como se conoce popularmente al monumento a Vittorio Emanuele II, y observamos de cerca el mercado y la columna de Trajano.

Justo al lado del foro di Nerva hay una gelateria que se llama “Flor”, y hacen unos helados artesanales deliciosos…los segundos mejores que probamos!! Con sabores originales y cremosos.

Mientras disfrutábamos de nuestro postre nos fuimos acercando al Coliseo, que ya estaba iluminado y solitario. Intentamos practicar la fotografía nocturna con uno de los monumentos más famosos del mundo, y debemos decir que aun nos queda mucho por aprender…pero el momento fue precioso. A esas horas casi no hay nadie, las largas colas para acceder a la arena se han desvanecido, y las luces que iluminan cada rincón del Coliseo te hacen suspirar. Te puedes pasar horas sentado en un banco mirándolo, es mágico.

Pero nuestro tremendo cansancio también era enorme, y con esta bonita imagen final del Coliseo decidimos irnos a descansar, que a la mañana siguiente tocaba…madrugar de nuevo!!

Buona notte bella Roma!!

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AQUÍ OS DEJAMOS LA GALERÍA DE IMÁGENES DE “Coliseo y cena kosher”:

(fotos tamaño original)

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