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Onsen mixto en Japón | Japón día 19

Otra gran experiencia cuando se viaja a Japón es visitar un onsen, los típicos baños termales japoneses. Los hemos visto en todas las series manga de nuestra infancia (o no tanta infancia…) y en millones de películas. Pero cuando preparamos nuestro viaje, nos damos cuenta de que la gran mayoría de onsen están separados por sexo. Cuando viajas en pareja, no te suele apetecer estar medio día bañándote solo. Sobretodo cuando no puedes relacionarte con nadie más. Así que nosotros nos pusimos manos a la obra para poder visitar un onsen mixto y no pasar el día separados.

Los onsen mixtos no están a la orden del día y la mayoría se encuentra en áreas rurales del centro y norte del país, donde lo tradicional aun abunda. Encontrar uno que no nos dejara con los bolsillos “pelados” y que se encontrara cerca de alguno de nuestros destinos, fue toda una odisea. Pero lo conseguimos!!

El Onsen Takaragawa, en la prefectura de Gunma, a 200km de Tokyo, fue la respuesta para nosotros. Otros mucho más lujosos y atractivos, incluso con baño privado, son una realidad. Todo depende del presupuesto de cada cuál, y el nuestro llegó hasta ahí.

La mejor manera de llegar hasta el Onsen Takaragawa es en tren, con el Japan Rail Pass, hasta Jomo-Kogen, donde te espera un minibus del hotel. Nosotros, por un malentendido fuimos un tramo en shinkansen hasta Takasaki y otro en tren regional (también incluido en el Japan Rail Pass), hasta Minakami, donde también hay un minibus cortesía del Onsen Takaragawa que te recoge.

Aunque tardáramos más en llegar, la ruta en tren regional fue una pasada. Viajar en medio de los Alpes japoneses, con preciosos ríos descendiendo al lado de la vía fue espectacular. Además de no encontrarnos con otros turistas occidentales.

Ir hasta ahí en tren implica dormir en el propio Ryokan del onsen, un típico hotel japonés, en medio del bosque, y que aporta a la experiencia un extra de autenticidad. Sus amplias habitaciones con terrazas que dan al río, y en las que por la noche, mientras estás cenando, te preparan los mullidos futones para dormir.

Nada más llegar, te acomodan en unas mesas, con un té de bienvenida y te dan a elegir los “yukatas”, de bonitos colores, así como también entregan a las mujeres su “vestido de baño”. Normalmente en los onsen se baña uno completamente desnudo, los bañadores están prohibidos, pero éste, al ser mixto, obligan a las mujeres a ponerse una especie de saco de tela marrón. Los hombres, por otro lado, van desnudos completamente, aunque deben cubrirse los genitales con una toallita que se encuentra en la habitación.

Cuando estuvimos completamente equipados, una empleada del hotel nos acompañó a nuestra habitación (la de gama más baja), que se encontraba al extremo del enorme edificio. En nuestro caso, el baño era compartido, pero hay gamas más altas con baño privado y en la que la cena se sirve en la propia habitación. Los baños para nosotros también fueron públicos, es decir, al estilo japonés (gran bañera y ducha comunitaria).

Una vez equipados con nuestros yukata, nos dirigimos a aprovechar al máximo el onsen. Dejamos la llave de la habitación en una taquilla, en la que la llave de ésta se pone como brazalete y después nos cambiamos las zapatillas y nos calzamos unas típicas sandalias de madera para cruzar el impresionante puente de madera y dirigirnos a las tres “charcas”. Nada más cruzar el puente, hay algo que hay que evitar a toda costa: tres jaulas minúsculas con osos dentro. Es algo bastante penoso a lo que no hay que dar comba.

Una vez llegas a la primera “charca” se encuentran unos vestuarios, separados por sexo, en donde nos desvestimos y las mujeres pueden ponerse el “bañador”. Y después de eso…agua a temperatura extra caliente, y unas vistas de infarto. El relax es absoluto, y después de 19 días de “non-stop”, nos merecíamos precisamente eso. Al finalizar el baño, hay una secadora, para el bañador y la toalla que se puede usar gratuitamente.

Las piscinas, están abiertas 24 horas (excepto un par de horas por la mañana en la que limpian) y es obligatorio irse a dar un baño a media noche o en medio de la madrugada, cuando suele no haber nadie y todo cobra un aire muy íntimo y romántico. Otro momento increíble es ver amanecer entre los arboles, mientras te relajas en las aguas termales…

Después del primer baño, beberse una cerveza en la terraza de la habitación, aporta otro tipo de compensación relajante…aunque las cervezas de las máquinas del ryokan son un poco caras, uno se puede traer la suyas propias, ya que en la habitación hay una pequeña nevera.

La cena es otro gran “qué” de la experiencia. La cocina “kaiseki” es la que se sirve en los ryokan. Producto de temporada y fresco, presentado como si fueran pequeñas obras de arte. A veces es tan bonito, que te da pena hasta comértelo!!

Al llegar al onsen nos pidieron que eligiéramos una hora de cena, y cuando llegamos al comedor ya estaba todo dispuesto. Como recomendación, es bueno elegir el último turno para disfrutar de más intimidad.

La mesa estaba detalladamente puesta, y con tanta comida que nos sentimos llenos solo de mirarla. La calidad no estuvo a la altura de lo que esperábamos, pero la presentación y la cantidad hicieron que disfrutáramos a tope del momento.

Después de la copiosa cena, que mejor que otro baño? Nada absolutamente. A eso habíamos ido, a bañarnos, bañarnos y bañarnos.

Para reservar en un onsen o ryokan, las mejores ofertas se encuentran en las páginas de reserva de hoteles, como “Agoda” o “Booking”, o usando el buscador de buscadores “Hotelscombined”, muy utilizado en Asia. Nuestra reserva costó 190€, y fue una ganga. Ir aun onsen no es barato, pero una vez más, es una experiencia que hay que vivir al menos una vez, y en nuestro caso es algo que volveremos a hacer cuando volvamos a Japón!

Después de un baño a media noche y otro a las cinco de la mañana, tocaba ir a coger fuerzas para despedirnos del onsen y volver a la gran ciudad. El desayuno es libre, no hay que coger turno como pasa con la cena. Así que nos presentamos, y sorpresa la nuestra al ver el buffet. Hay prácticamente de todo; comida oriental y occidental. Café o té, arroz o tostadas, miso o beicon con huevos…o todo, ¿¡por que no?!

Después del desayuno quedaba aun tiempo de un ultimo baño y una buena ducha, y después de eso, coger las mochilas y el minibús…

Nosotros teníamos otros planes, pero de haberlo sabido nos hubiéramos quedado en la zona de Minakami, en plenos Alpes japoneses para hacer alguna excursión o subir a la cumbre de una montaña en teleférico. La mayoría de huéspedes que venían en el minibús tenían esos planes. Así que ya sabéis, apuntaos eso!!

Este post es un poco diferente, ya que queríamos contar la experiencia entera en el onsen y por eso hemos abarcado también la mañana del día siguiente. Esperemos que os sea de utilidad, y ya sabéis que siempre estamos dispuestos a responder a todas vuestras preguntas!

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AQUÍ OS DEJAMOS LA GALERÍA DE IMÁGENES DE “Onsen mixto en Japón”:

(fotos tamaño original)

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