Saboreando el Mundo

Barrio Judío y muchas sorpresas | Praga día 3

El tercer día fue el más intenso de todos con diferencia. Un día repleto de misterios y sorpresas, y a cuál más especial. Después de visitar Josefov (el barrio Judío de Praga), con sus Sinagogas y el famoso Cementerio Judío, fuimos a comer en un lugar muy especial y después…algo nuevo para nosotros: un juego de “Escape Room” y un “Beer Spa”. Para acabar, cenamos en un restaurante japonés, que pintaba mejor de lo que resultó. Así de completito fue el día.

Ese día para desayunar probamos algo nuevo. Fuimos al restaurante “Den Noc”, en el que se puede comer tortitas hasta las tres de la tarde. Por la mañana acompañadas de un café, realmente delicioso, o a mediodía con una buena botella de vino.

Pedimos unas tortitas con bacon, huevos revueltos y extra de sirope de arce. Y otro plato de tortitas con bacon, aguacate y ricotta. Espectacular desayuno!!

Después de comernos el alucinante y “nutritivo” desayuno, nos fuimos a empezar la ruta por el Barrio Judío. Compramos las entradas en la Sinagoga Española, en la que también se puede iniciar una ruta guiada por todos los puntos importantes del Barrio Judío. Si tenéis tiempo, seguro que es una buena opción, o al menos alquilar una audio-guía para seguir la historia.

Nosotros ese día íbamos bajo “programa”. Teníamos varias citas que cumplir, así que tiramos por lo básico. Es importante saber que solo se puede pagar en efectivo y cuesta unas 500CZK por persona. El ticket incluye la entrada a todas las Sinagogas y al Cementerio Judío, que para nosotros fue los más impresionante, junto con la Sinagoga Pinkas, que alberga el memorial a las víctimas del Holocausto.

Junto con los tickets, te entregan un mapa con la ruta a seguir por todo el Barrio Judío, muy práctico para organizarse.

Empezamos por la Sinagoga Española, especialmente recargada con oro, pinturas muy llamativas y cristaleras impresionantes. Todas las demás son mucho más austeras.

Después de la Sinagoga Española, fuimos a la Sinagoga Maisel, que contiene una gran colección de objetos judíos, tipo museo.

Luego nos dirigimos al Cementerio Judío, y cometimos el error de pasar por alto la sinagoga Pinkas. Al finaliza con la ruta, tuvimos que dar la vuelta y el señor que vigila la entrada nos dejó pasar, pero el ticket solo es valido para entrar una vez, así que tuvimos suerte, porque sin duda es de lo más bonito que vimos en el tour por el Barrio Judío.

Así pues, entramos en el cementerio, invadidos por esa luz y neblina típicas de una fría mañana de invierno. El lugar es sin duda mágico, y más teniendo en cuenta que no había mucha gente. Si podéis ir temprano por la mañana, seguro que tendréis la misma suerte que nosotros!

Paseamos tranquilamente, pero sin dejar de mirar el reloj, y en la salida entramos en la Sinagoga Alta, aunque la visitamos muy rápidamente porque estaba demasiado llena de gente. Seguidamente entramos en la Sinagoga Klausen, que se encuentra justo al lado, pero es pequeña y tampoco estuvimos mucho.

Y ya casi por último, la Sinagoga que pasa más desapercibida, aunque quizá sea la más importante: la Sinagoga Vieja-Nueva. Ésta es la Sinagoga más vieja de Europa en funcionamiento. Se construyó en el siglo XIII y el ambiente es realmente medieval.

Al salir de la Sinagoga Vieja-Nueva, nos percatamos de que nos habíamos olvidado de la Sinagoga Pinkas y rodeamos el cementerio para entrar de nuevo. Íbamos justísimos de tiempo, y fue una lástima, porque este lugar pone los pelos de punta, pero es precioso. Más de 77000 nombres y fechas de nacimiento y defunción pertinentes, están escritos en las paredes de este templo. Todos ellos corresponden a los Judíos Checoslovacos muertos en Campos de Concentración Nazis.

Hasta el siguiente punto nos quedaban treinta minutos de caminata por una pendiente, y ya íbamos algo tarde, así que emprendimos el camino. Subimos por la calle “Seifertova” sin respiro. Subimos y subimos hasta llegar al lugar dónde íbamos a comer… El restaurante “Bibimbap Korea”. Todo tenía un porque muy especial. En San Valentín 2016 viajamos a Heidelberg, una preciosa ciudad alemana, y el día 13 de febrero de 2016 probamos por primera vez la comida coreana. Era el primer aniversario de aquél hecho, e íbamos a repetir.

El local está un poco escondido en el cruce con la calle “Chlumova”, pero un gran cartel de Coca-cola ayuda a no pasarlo por alto.

Nuestra mesa reservada estaba preparada en un salón interior, al lado de la cocina.

No conocemos demasiado la cocina coreana, pero repetimos lo que comimos el año anterior, que nos encantó: Bibimbap y Jjigae. El Bibimbap es un bol con verduras i carne desmenuzada, y en medio un huevo crudo sobre una base de arroz blanco. Todo ello bien mezclado se convierte en una delicia coreana. Bien puede ser el plato coreano más conocido después del kimchi.

El Jjigae, por otro lado, se come con cuchara. Trata de un estofado muy, muy, pero que muy picante. El color rojo y espeso del caldo, esconde mucho tofu, verduritas, carne o pescado (en mi caso calamar) y un huevo crudo, que con el calor de la sopa se cuaja un poco, pero lo justo para mezclarlo y dar un toque cremoso al estofado.

En los restaurantes coreanos, al menos siempre que los hemos visitado, te ponen unos platitos de aperitivo con kimchi (col macerada), verdura y/o setas.

Comimos bien, pero la verdad sea dicha, el restaurante “Soban” de Heidelberg es un muy, muy difícil de superar.

Con la comida aún por digerir, salimos rapidísimo del restaurante Bibimbap, paramos a por un café para llevar y nos encaminamos hacia el siguiente destino… sorpresa!!!

En una calle “normal” (calle Mánesova), de un barrio “cualquiera” de Praga, un gran cartel encima de una puerta de garaje indicó que habíamos llegado a “Qesterland”. Yo estaba aterrorizada porque no tenía ni idea de a lo que íbamos, y el cartel no es muy “explicativo”. Picamos al timbre, abrieron la puerta de entrada y bajamos por unas escaleras típicas de hormigón de un garaje. Al final de la escalera un chico muy sonriente nos recibió, y lo único que pude entender, toda agobiada por los nervios, fue: ¿Veníais por lo de los zombies, verdad? En ese momento ya no pude pensar más. Mi cerebro se bloqueó y empalidecí. El zombie era en lo que me había convertido yo del susto…

Dejamos nuestras cosas en una taquilla y nos sentamos. Al fin todo cobraba sentido. Íbamos a jugar a un “escape room”. Nuestra primera vez.

El juego consistía en escapar de un laboratorio atacado por los zombies, y hasta aquí podemos contar.

Los 60 minutos pasaron volando, de la manera más entretenida. Buscando pruebas, resolviendo acertijos y llevándonos algún sobresalto de vez en cuando.

Los juegos son en checo e inglés, aunque con un nivel básico de inglés se pueden resolver bien.

Os dejamos la recomendación, para tomaros un respiro en Praga y hacer algo divertido y diferente.

En el mismo “Questerland” se pueden realizar tres juegos diferentes y siguen ampliando!!

Después de sudar la gota gorda en el laboratorio zombie lo mejor era tomarse un respiro y relajarse en el siguiente destino sorpresa: el Spa Beerland.

Entramos en la amplia recepción dónde también se puede comprar souvenirs relacionados con la cerveza. Dimos el nombre de la reserva, ya que sin reserva es prácticamente imposible encontrar sitio, y una azafata vestida con un traje típico checo, nos guió hasta el sótano con una cesta con pan de cerveza en la mano.

Nos explicó que teníamos una hora para relajarnos en la habitación privada, en la que hay dos jacuzzi de madera, junto a dos surtidores de cerveza cada uno. En una esquina, una enorme cama de heno al lado de una chimenea (simulada) y una luz muy tenue. La azafata preparó la mezcla de lúpulo y cerveza, y la echó dentro de la bañera de hidromasaje. Nos explicó que teníamos 20 minutos para estar en la bañera, y que después lo ideal es no ducharse, al menos en dos horas, para que la piel absorba todos los beneficios de la cerveza. Cuando acabamos con el baño, teníamos tiempo de tumbarnos en la cama de heno y de comernos el pan de cerveza que nos había traído a la habitación.

En todo ese tiempo, podíamos beber toda la cerveza (negra o rubia) que quisiéramos.

La mujer puso una alarma de 50 minutos, y después de eso abandonó la habitación. Todo lo hacen con la máxima rapidez para que el tiempo cunda.

Sin perder tiempo, nos desnudamos, ya que no hace falta bañador alguno (es más, así lo recomiendan) y nos metimos en la cálida bañera de cerveza.

Nos servimos dos jarras de cerveza y disfrutamos del tiempo en remojo.

Cuando el hidromasaje paró, salimos y nos tumbamos en la cama con nuestra cervecita y el pan.

El tiempo pasó volando, pero nos relajamos un montón. Esa tarde y al día siguiente tuvimos el cuerpo como nuevo!!

En la recepción, antes de irnos, nos ofrecieron tomarnos otra cervecita. Hay que liberar la habitación, pero en ningún momento sientes que te están echando, al contrario.

Aún con el cuerpo caliente, nos acercamos al centro (no muy lejos del Spa), para dar un paseo y hacer hambre, antes de ir a cenar…sorpresa!!

A las ocho en punto entramos en el restaurante “Hanabi Sushi”, muy cerca de nuestro apartamento.

Como bien indica el nombre, el Hanabi es un restaurante japonés, en el que además de una variedad alucinantes de sushi y sashimi, se puede comer otras especialidades japonesas como el sukiyaki.

Quizá deberíamos haber optado por éste último, ya que el pescado no resultó ser demasiado especial.

Especialmente el sashimi. El local es espectacular. Está muy bien decorado y la atención es exquisita. Pero…desgraciadamente, después de visitar Japón, el tema sushi es algo muy delicado. Es difícil encontrar pescados de la calidad de la del país Nipón, y nos hemos vuelto demasiado críticos en ese aspecto. Aún así, disfrutamos del momento y nos lo pasamos muy bien.

Ya veis que pasamos un día extremadamente intenso, pero cabe decir que fue el mejor, en cuanto a actividades se refiere. A veces, visitamos una ciudad, y nos olvidamos de buscar actividades alternativas que puedan sorprendernos y hacer del viaje algo único. Jose me sorprendió y me puso el listón muy alto, ya que el año que viene soy yo la encargada de preparar la escapada de San Valentín… Aunque ya tengo algo en mente!!

Buenas noches Praga!

AQUÍ OS DEJAMOS LA GALERÍA DE IMÁGENES DE “Barrio Judío y muchas sorpresas”:

(fotos tamaño original)

 

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