Saboreando el Mundo

Japón día 1: Viaje y Hakodate

Por fin!! Después de tanto esperar había llegado el día de coger nuestro pasaporte y embarcar en nuestra aventura! Esa noche, por supuesto, no dormimos nada, e intentamos aprovechar para adaptarnos al horario de Japón. A las ocho de la mañana subíamos al tren en Bad Hersfeld dirección Frankfurt Internacional. En el viaje repasamos un poco la guía y el japonés básico. Llegamos al aeropuerto a las nueve y media y no quisimos perder tiempo en facturar nuestras mochilas. Aunque antes, las envolvimos en film que habíamos comprado en el supermercado. Nos ahorramos el disgusto de que se rompieran y lo hicimos de forma económica. Solo hay que dedicarle unos minutos y te ahorras los 8€ que te cobran en el aeropuerto, por hacer lo mismo con una máquina.

Facturamos enseguida y pasamos la seguridad con tiempo, por lo que pudiera pasar. Ya dentro, nos comían los nervios. Localizamos la puerta de embarque y vimos nuestro avión!!!

La espera se hizo larga, comimos algo rápido y a las doce llegó la hora de embarcar.

Teníamos dos asientos, uno de ellos de ventana. El vuelo pasaba por Dinamarca, Suecia y Rusia. Por desgracia, nos sirvieron la comida una vez el avión estaba estabilizado y después de eso nos hicieron bajar las persianas de la ventanilla…todo el viaje a oscuras, para adaptarnos al horario, ya que aterrizamos en Haneda a las seis y media de la mañana. La comida del avión no estuvo mal, mejor que la del viaje de vuelta con Lufthansa, igual que la atención recibida por parte de los asistentes de vuelo.

Aterrizamos a la hora prevista. En el avión rellenamos los papeles de inmigración y aduanas, y al aterrizar nos dimos prisa en llegar hasta los mostradores. La cola a esa hora no era demasiado larga y en pocos minutos nos atendieron. Presentamos los papeles de inmigración, con nuestros datos y el motivo de nuestra visita, y nos hicieron una foto, con esa cara tan afortunada de no haber dormido en más de 24 horas… Normalmente no hay ningún tipo de problema y enseguida pudimos ir a recoger nuestras mochilas, que llegaron intactas. Ya por último, pasamos por otro mostrador, esta vez de aduanas, en la que entregamos el papel rellenado de los productos que llevábamos en la malet , nos hicieron un par de preguntas y sin ni siquiera mirarnos las mochilas nos dejaron pasar enseguida.

Sin perder tiempo, nos fuimos a hacer cola en la oficina de JR del aeropuerto, que ya habíamos localizado antes con un mapa del aeropuerto. Está justo al lado de la entrada del monorraíl. Con todos los tramites, se nos habían hecho las siete y cuarto, y la oficina abría a las ocho menos cuarto, así que aprovechamos para sacar dinero del cajero 7eleven, que está al lado opuesto de la entrada del monorraíl. Nosotros viajábamos ese día a Hakodate, pero si no os urge descambiar el Japan Rail Pass podéis hacerlo en el centro de Tokyo, donde hay más oficinas.

Poco antes de abrir, una empleada nos repartió los formularios que hay que rellenar con el nombre, numero de pasaporte, etc. Y puntualmente abrieron las puertas. Hay cuatro mostradores, nosotros éramos los primeros de la fila, aunque la cola completa, quizá era de 25 o 30 personas. Aprovechamos para reservar asientos en los trenes de los días siguientes. Reservar siempre es la mejor opción, aunque no en todos los Shinkansen es necesario. En muchos hay vagones de no reservado y puedes intentar encontrar un sitio. Pero, por ejemplo, para ir a Hokkaido, no hay ese tipo de vagones y hay que reservar.

En poco más de cinco minutos, salíamos de la oficina con nuestros Japan Rail Pass y directamente entramos en el monorraíl, que nos llevó a la estación de Tokyo.

Nuestro tren a Hakodate salía a las 9:36h, localizamos el anden y fuimos a comprarnos la comida…nuestra primera comida en Japón!!! Compramos dos ekiben en la estación. Era muy pronto y pocas tiendas estaban abiertas. Tened en cuenta que hasta las 10 no abren la mayoría de tiendas, si vuestro tren sale temprano, procurad comprar la comida el día antes!

Nuestro primer Shinkansen llegó puntual, como es costumbre en Japón y cuando estuvo limpio y hubieron girado los asientos subimos. No tuvimos suerte, y al haber hecho la reserva el mismo día, nos tocó en filas separadas…durante cuatro horas de viaje.

Sobre las doce de mediodía nos apretó el hambre y la curiosidad de probar nuestro primer ekiben, así que desempaquetamos nuestras preciosas cajitas. Los japoneses tienen mucho detalle en todo, y especialmente en los bentos.

José se decantó por uno de carne de ternera, con arroz blanco y unos pequeños bocados de tortilla, y un par de cosas más que, sinceramente, no supimos adivinar que eran.

El mío, por otro lado, era de pescado. Gambas en tempura, anguila a la parrilla, tortilla, pulpo, verdura y unos montículos de arroz con almejas.

Después de comer, muy a gusto por cierto, nos dormimos un poco, y durante esa siestecilla cruzamos el túnel Seikan. Un túnel de 53km de largo, que une las islas de Honshu y Hokkaido por debajo del mar. Así que nos lo perdimos…

Llegamos a la estación de Shin-Hakodate puntuales a las 13:38h y cojimos un tren regional hasta la ciudad, que duró más o menos (15 minutos). Ese tren no necesita reserva, es como un metro.

En el momento de salir de la estación nos emocionamos. Por fin tocábamos, oficialmente, suelo japonés fuera de una estación y el aeropuerto!!

Nos pareció tan bonito!! Hakodate es una pequeña ciudad portuaria sin nada especial, pero para nosotros estaba llena de encanto.

Nuestro hotel, el Hotel Kikuya, estaba a pocos metros de la estación y llegamos enseguida.

Una aplicación muy recomendable es maps.me. Te puedes descargar los mapas y funciona offline. Nosotros marcamos todos los lugares importantes y nos fue muy útil.

Aunque el check-in no era hasta las tres, nuestra habitación ya estaba lista y nos entregaron las llaves. No era gran cosa, una mini habitación, con una mini puerta y un mini baño. Pero tenia ventana y estaba limpia. La gracia que nos hizo encontrarnos con nuestros primeros yukatas (pijama japonés)!!!

Nos duchamos y sin perder tiempo salimos a la calle a dar un paseo hasta el puerto.

De camino, paseando al lado del mar, pudimos ver toda la bahía, ya que se había quedado una preciosa tarde soleada. En cosa de quince minutos llegamos al puerto, con los antiguos almacenes restaurados convertidos en tiendas y restaurantes. Hakodate ya nos había gustado, pero en ese momento nos cautivó. Dimos un paseo por las tiendas de artesanía y compramos una bebida para refrescarnos en una vending machine…horrible!! El peor té que hemos probado. Más tarde nos dimos cuenta que el té Oolong es unos de los más populares en Japón, pero en ningún momento cambiamos de opinión al respecto! Acabamos comprando un agua y a dejarnos de inventos por el momento. Al salir de uno de los almacenes se nos cruzó un taxi pintado de vaca y tocó la bocina…sí, tal y como habéis pensado, la bocina sonaba como el mugido de una vaca! Que risa!!!

En septiembre oscurece muy pronto, sobre las seis menos cuarto, y queríamos disfrutar de las vistas del monte Hakodate tanto de día como de noche, así que decidimos encaminarnos hacia el teleférico. De camino nos entretuvimos con los detalles y las casitas del casco antiguo, muchas de estilo europeo. Destinamos a la ciudad solo una tarde, e hicimos mal.

De camino nos topamos con el famosísimo “Lucky Pierrot”, una cadena de hamburgueserías local con mucho renombre. Una de las cosas que nos perdimos al pasar solo unas horas en Hakodate…

Antes de llegar al teleférico, muy juntos, se encuentran la antigua iglesia Ortodoxa, varias iglesias cristianas y un templo budista.

Llegamos, compramos el ticket de ida y vuelta por 1280 YEN por persona (unos 11€) y subimos con un pequeño grupo hasta la cima del monte. Una vez allí subimos varios niveles por unas escaleras dentro de un edificio hasta llegar a la azotea, desde donde disfrutaríamos de la puesta de sol. Por desgracia, no se puede disfrutar a la vez de la puesta de sol y de la iluminación de la ciudad, ya que el Sol se pone por el oeste y la ciudad queda al noroeste. Decidimos concentrarnos en la puesta de sol ya que más tarde podríamos fotografiar la ciudad iluminada…o eso pensábamos. Como consejo os decimos que aunque abajo en Hakodate la temperatura sea cálida, os decimos que os llevéis una chaqueta para subir, ya que bajan los grados y el monte queda en la punta de la isla de Hokkaido y azota el viento marino.

A medida que iba llegando el atardecer, empezaba a llegar más y más y más gente, hasta ocupar por completo la terraza del mirador. La foto de la ciudad iluminada fue una misión casi imposible. Al final la conseguimos solo echando morro. Id pronto y acomodaos a primera fila!!

Cuando ya habíamos dejado de sentir los dedos y la punta de la nariz, decidimos que era hora de ir a cenar algo calentito. Algo que ya teníamos preparado y que nos venía como anillo al dedo después del frío que habíamos pasado. Aunque no nos esperábamos que bajar sería algo tan complicado. Una vez en el piso donde íbamos a coger el teleférico, nos encontramos con una multitud de gente que tenia la misma intención que nosotros: bajar. Y a empujar se ha dicho, porque si no, no había manera de hacerlo.

Llegamos abajo embutidos en el vagón del funicular, pero al salir del edificio la gente se dispersó y volvimos a encontrarnos solos en medio de la oscuridad. Si algo aprendimos, es que en Japón ahorran mucho en iluminación de las calles y parques.

Sin perder tiempo buscamos en nuestro mapa el restaurante que el recepcionista del hotel nos había reservado con un mes de antelación, siguiendo los consejos de TripAdvisor. El restaurante se llama Asari Honten, y está especializado en Sukiyaki, un tipo de guiso japonés con verdura y carne de ternera muuuuy finita.  El local no tiene perdida, y entramos un poco sin saber como actuar. La mujer que salió rápidamente a atendernos hablaba un poco inglés y tenia preparada nuestra reserva. En el siguiente post contaremos en detalle la cena, ya que se lo merece con creces.

Cenamos espectacularmente bien nuestra primera noche en Japón.

Después de la deliciosa cena había llegado la hora de retirarse a la camita. Llevábamos dos días intensísimos y 25 que nos quedaban por delante.

Buenas noches Hakodate!

Aquí os dejamos la galería de fotos del viaje y llegada a Hakodate, además del video resumen:

Fotos pantalla completa

2 comentarios en «Japón día 1: Viaje y Hakodate»

  1. Un Vasco En La Red

    AUPA!
    Pues que buena idea lo de plastificar vosotros mismos las maletas, por cierto, si lo hicisteis en el aeropuerto… menudo show, no? jajaja. En fin, todo muy bien explicado y el vídeo muy chulo!
    Saludos desde el norte de España!

    1. Aina y Jose Autor

      Hey Vasco!!
      La verdad es que si. Una vez listos para facturar las maletas, nos pusimos junto a una ventana del aeropuerto para no molestar mucho, pero justo ahí, había una escalera mecánica y todo el mundo se nos quedaba mirando:D No nos supuso ningún problema ademas ya habíamos practicado en nuestro viaje ha Sardegna http://saboreandoelmundo.es/preparativos-de-viaje-a-sardegna/.
      Nos encanta que te guste!!
      Saludos desde la profunda Alemania.

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