Saboreando el Mundo

Da Serafino e Iolanda, By Day

Una vez más tirando de TripAdvisor encontramos este restaurante pizzería, y nos encaprichamos. No por la pizza, ni por la pasta, sino por unas llamativas y coloridas hamburguesas. Hamburgesa en Sardegna? Solo pensábamos en comer pescado, pecorino y porccedu, pero no nos hubiésemos perdonado no probar esas hamburguesas en particular.

Después de un más que relajante día de absoluta tranquilidad en la playa, nos duchamos y nos encaminamos hacía Cannigione. Esta pequeña localidad convertida en un centro vacacional, está a las puertas de Costa Esmeralda. Aún sin toda la opulencia de Porto Cervo, en su puerto ya se puede ver algún que otro enorme, lujoso y carísimo yate.

Buscamos el restaurante en una zona de apartamentos, en la parte oeste del pueblo. Cannigione es un pueblo de esos de costa, que probablemente en invierno se parezca más a un pueblo fantasma que a una pequeña ciudad. Un poco masificada y con muy pocos encantos naturales, que aún así en verano está plagada de turistas.

Nos despistó mucho el echo de que en TripAdvisor, el nombre del local es “Da Serafino e Giovanni”, y en cambio en el sitio pone “Da Serafino e Iolanda”, pero entendimos que era ahí dónde queríamos cenar. Una vez más, enfrente de la puerta tuvimos que meditar. El edificio tiene dos entradas, en las que parece que se accede a dos locales diferentes. Uno más clásico, y el otro más colorido y moderno. Aunque encima de la puerta de la parte más colorida había un cartel con un nombre completamente diferente: “By Day”. Cuando ya estábamos apunto de volvernos locos con tanto cambio de nombre, salió una mujer por la puerta del “By Day” y nos preguntó que buscábamos. Nos dijo que si buscábamos hamburguesas ese era el sitio, y un poco dubitativos entramos.

El local estaba aún vacío, por no variar, llegamos muy pronto, y nos dieron a elegir ventanal o interior. Mientras debatíamos, la mujer, sorprendida, nos preguntó si hablábamos castellano, y al responderle afirmativamente se presentó como Iolanda. Ella es cubana, y la esposa del propietario italiano.

Definitivamente nos sentamos al lado del ventanal y nos sirvieron las cartas. Enseguida se presentó un chico joven, cubano también, y nos recomendó probar alguna de las varias cervezas artesanales italianas que tenían en la carta. No opusimos resistencia y nos decantamos por una rubia suave.

Mientras nos la traían, nosotros ojeábamos la carta. Sabíamos lo que habíamos venido buscando, pero curioseamos toda la variedad de ensaladas y pescado frito, entre otros.

Este pequeño local decorado al más puro estilo caribeño, está separado de la pizzería por un simple tabique, pero el acceso al baño es el mismo para ambos. Consta de una terraza acristalada con unas pocas mesas y la cocina a la vista, que consta básicamente de una plancha, en una zona más interior.

Nos decidimos, aunque costó. No hay muchísima variedad de hamburguesas, pero todas suenan deliciosas. Finalmente pedimos la hamburguesa “Habana” y la “Rústica”, acompañadas por una ración de patatas para compartir.

Llegó nuestra cerveza «viola», en una botella de 75cl, y dos copas fresquitas. Estuvimos conversando con el chico cubano, hasta que en muy poco tiempo nos sirvieron nuestras hamburguesas. No podíamos salir de nuestro asombro observando la construcción que nos servían. Dos torres construidas encima de una base de pan, y con pisos de hamburguesa, tomate, lechuga…

La Habana llevaba hamburguesa, queso, lechuga, tomate, huevo y bacon. Una brutalidad de color y sabor.

Por otro lado la Rustica estaba formada por hamburguesa, queso, pimientos, lechuga y bacon.

Desde la carne hasta el pan, pasando por la lechuga y demás ingredientes, estas hamburguesas fueron sublimes. De lo mejor que hemos comido nunca, por no decir que son lo mejor.

Las patatas fritas vinieron servidas en un cuenco. Eran gruesas láminas de patata con piel muy crujientes. Todo esto, junto con la cerveza y el servicio, hicieron de esta cena una de las mejores de nuestras vacaciones. Nada pretenciosa pero inesperadamente deliciosa.

Comimos con los cinco sentidos, y disfrutamos de cada bocado. Acabamos suficientemente saciados, sin quedar demasiado llenos. Las raciones son justas para disfrutar sin lamentarlo.

Nos guardábamos para el postre, nuestro típico heladito de cada noche, así que para terminar en el “By Day” pedimos dos digestivos. Nos dejamos aconsejar, y por fin nos decidimos a probar el mirto. El mirto es un licor digestivo típico sardo, hecho con el fruto del arbusto del mismo nombre. Se sirve muy frío, como un orujo, aunque más dulce de sabor.

Nos lo sirvieron de la forma más original que nos han servido nunca una bebida. Dos pequeñas copas en las que en la parte de la base habían echado agua con una ramita de mirto con su fruto, y posteriormente habían congelado. Encima de este original cubito aromatizado nos llenaron la copa con el licor. Realmente especial.

Toda la velada, incluyendo el local, el servicio y la cena, fueron increíbles.

Hacer el esfuerzo de acercarse a Cannigione, aunque quede un poco lejos, compensa gratamente.

Da Serafino e Iolanda-By Day

Dirección: Via Normandia 107021 Cannigione, Arzachena, Cerdeña, Italia

Como llegar: Mapa

Más info:   Facebook   TripAdvisor

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